La montaña rusa

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Arriba, abajo, cosquilleos, expectación, miedos, diversión, sensaciones muy variadas… Esto es lo que seguramente experimentas cuando te subes a una montaña rusa.

Lo mismo es lo que sucede con la vida, hoy estás arriba, mañana abajo. Sientes cosquilleos cuando estás expectante de que suceda algo que te emociona o te importa y también miedos de diversa índole de los que muchos ni siquiera eres consciente y condicionan tu existencia. Alegría, excitación, esperanza, placer, diversión, por supuesto y lo importante que es que la sientas y la vivas, además de otras muchas sensaciones y emociones que vivimos a lo largo del día a día.

¿Recuerdas cuál es la sensación que tienes cuando bajas de la montaña rusa? A veces lleno de energía y alegría y con ganas de más, de no parar. Y otras mareado, abatido, habiendo pasado miedo y feliz de acabar con la “tortura”.

Así es la vida misma, llena de subidas y bajadas. La felicidad que sentimos cuando no tenemos ninguna preocupación, vivimos el momento presente y no nos ocupamos antes de que las cosas sucedan. Y la tristeza, vacío o miedo que tenemos ante las pérdidas, las incertidumbres, los fracasos o los cambios no buscados.

En saber equilibrar estas dos bipolaridades está la llave que conduce a una vida armoniosa y que nos aporte estabilidad, lo cual no siempre es tarea fácil.

Si te encuentras arriba o disfrutando del paisaje, todo está bien, aprovecha el momento y toma carrerilla para que cuando estés abajo no te dejes hundir y lo veas todo tan negro. Ya conoces las sensaciones que más te favorecen, así que aprieta pronto el acelerador para salir de ahí y retomar el camino hacia donde quieres estar.

Si la vida te sorprende con un “loop” inesperado, agárrate fuerte, siéntelo y aprende de todas las experiencias que te ofrece porque seguro que no te deja indiferente.

Lo queramos o no, la vida no es lineal, afortunadamente y para que no nos invada el aburrimiento, siempre nos llegan buenas y malas noticias. Para aprovechar mejor el viaje, lo ideal es practicar el arte de saber encajarlas y disfrutar de las polaridades pues la vida es puro Yin Yang, dos energías opuestas que se necesitan y se complementan.

Al fin y al cabo solo tú eres el que elige, o te asustas o disfrutas del viaje. Creo adivinar con cuál te quedas J, yo también.

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